Jugando a las muñecas

Lleva cresta pero aún tiene dientes de niña, el pelo enredado, los ojos perdidos, las uñas mordidas, las manos secas, la piel con frío, la expresión ausente y tres pendientes de más.

Para mí, sigue corriendo en su bicicleta rosa, sigue sin saber decir palabras largas, alisándose el pelo con saliva, rompiendo mis cuentos, sigue siendo pequeña.

Para el mundo, su sonrisa de niña no es nada sino una mano en el bolso, una opinión molesta, una juventud perdida, un futuro de mal ver.

Para ella, sigo sin entender nada, sigo siendo un ejemplo a no seguir, una pesada, una preocupación más, una sonrisa menos.

Y lo que ella jamás entenderá es que, para bien, o para mal, ella siempre seguirá siendo mi muñeca favorita.

2 comentarios:

Ariadna dijo...

El agua asomando, los pelos de punta... molt bona

Annetti dijo...

Una "oda" molt bonica...què faríem sense elles però com ens arriben a...