Para mí uno medio por favor

Es célebre en mi familia una frase lapidaria que mi padre suelta a la menor ocasión: No hay nada peor que un tonto con iniciativa.

A mi la frase me parece buenísima, de una realidad suprema y ayer, a raíz de las noticias que nos planchan el ánimo y alimentan las facturas de Movistar, nos preguntábamos acerca de las cosas peores de nuestros días.

* ¿Es peor un un dictador ignorante o uno muy listo?

* ¿Un divo o un inseguro?

* ¿Un callado sin nada interesante que contar o un expresivo con verborrea?

* ¿Los que jamás te cuentan si se enfadan o los que se enfadan con el aire?

* ¿Los que te escriben cuando suspiran o de los que nunca se cuentan?

* ¿Los perfeccionistas o los chapuceros?

* ¿Los responsables agónicos o los pasotas felices?

* ¿Un novio buenorro  o uno feo que pase inadvertido?

* ¿Esos que hablan flojo para que no les sigas o los que chillan a grito pelao para que les oigan en la luna?

* ¿Los enamorados pesimistas o los dichosos sin cama a la que acudir?

...

Lo que pasa es que los que ven el vaso medio lleno son unos plastas y los que lo ven medio vacío elementos a evitar.

Ahora se llevan los medios.

Los del montón afortunado.

Pero esto de testear la democracia es lo que tiene. Que tenemos que hacer por caber todos.

Aunque esto ya es otro tema para otro día.

¿Y para mí que significas?




Pues para mí tú eres un minuto más, mi melocotón, un día rápido, un vamos tarde, una pesadilla menos, una toalla mojada en el sofá, un muñeco ilógico; Y él es un seguro de vida, una autopista de tres carriles, una motorhome con dirección y abs, mi número para toda la vida; Y la otra es un hula-hop descontrolado, una avioneta sin pista de aterrizaje, un batido de frutas exóticas con sal; un test sin respuestas; Y ellas son mi sofá, mi manta, mis palabras cuando no las tengo, mis días mejores, mis épocas para siempre, mis muñecas favoritas; Y los que me dejo son los que están siempre ahí, a ratitos, por épocas, los que se cuentan por cafés y horchatas. Pero lo que pasa, es que nos pasan los días de forma urgente pero sin importancia, y las prisas sustituyen los batidos, los muñecos y las épocas, y así, aunque suene ridículo, uno acaba explicándose sobre sus tareas y no sobre sus ratitos.

Entre el desagüe y las Mauricio




Estoy en la ducha. En el vestuario no queda casi nadie. Han cambiado algo en la alcachofa de la ducha que hace que el agua salga en forma de millones de finas gotitas, muy delicadas. Los barrios pijos algunas veces son lo mejor. Cierro los ojos. Abro la boca. Escupo el agua. Lo primero. Lo prioritario. Lo importante. Abro la boca. Escupo el agua. Aquello. Lo otro. La otra. Abro la boca...Y de golpe, me hundo. Primero los talones. No abro los ojos. Total. Estoy en la ducha del gim. No me puedo estar hundiendo. El suelo es de goma, es blando. Habré pisado el desagüe - ya me pasó en casa que inundé el piso de abajo-. Cuando me doy cuenta me llega el agua a los tobillos. Y de repente, estoy completamente hundida y ya no puedo gritar. Aunque tampoco habría nada que decir. Así se está de maravilla. En el agua. Sin aquello. Sin lo otro. Sin lo importante. Sin lo urgente. Sin pensar que en realidad no me he movido de la ducha. En mi mejor stand by.


Hay cosas que nunca sabrás

No me refiero a esa clase de cosas que los intelectos de la media no comprendemos. No. Hablo de cosas más básicas. Esas bases que por muy listo que seas también te afectan.
Esa clase de cosas que interesan a tú portera y tú suplicas no saber para ser feliz. Esa clase de chismes, verdades y rumores que corren en los pueblos y ahora se alimentan de mails y mensajes. Esas cosas que minan nuestra capacidad para ser inocentes, castos y puros a los 30. Que ahora es lo más.
Porque para que la vida te salga bien, es mejor no saber si tu marido se escribe guarradas con una polaca; o si tus padres querían más a tú hermano que a ti; si la vecina del quinto te oye en tus noches indecentes y se lo cuenta a su familia o si en el curro eres el pringado y tú te crees su chico de confianza. Esa. Esa clase de cosas que tienes que hacer por no saber. Pase lo que pase.

Aunque me digas que no

Es una niña. Por mucho que me digas. Por mucho que ella creciera y ahora ya no sea mía. Aunque le pasen cosas de mayores, de las que me pasan a mí y a todos. Para mí, sigue siendo mi niña. Pequeña. Muy bonita. Casi gitana. Casi perfecta. Joder. Mi hermana. Por mucho que crezca. Por mucho que ya no sea mía.

A lo chino

Entrecierro los ojos y te miro sin verte.
Así a lo chino pareces más fuerte. Un poco más atractiva quizás. Pareces menos dolida. Más interesante.
Así, a lo chino, el verde es casi infinito y se difumina en el horizonte, los carteles son estelas florescentes, los canales un viaje inolvidable a la diversión y las manchas una nota de color.
Y así, a lo chino, estoy casi segura que la publicidad me gusta. Lo que me revienta son los anuncios.

Quien espera desespera

Hacía siete días que María esperaba que la besaran. Mientras hacía calceta. Estaba saliendo a bufanda por día.
Y cinco días que Lucy, la perrita del quinto, esperaba que la sacaran a pasear. Mientras hacía huelga de palabras sin que nadie se diera cuenta que hacía dos días que no decía ni mú.
Dos días que Pedro dormía en el sofá esperando que Puri anunciara tregua. Y la Puri se dormía como un angelito disfrutando de sus recién estrenados 1,80m.
Siete días llevaban desde que su nieta Sofía les dijo que vendría. Esperaban en silencio absoluto, porque ella siempre les decía que no oían el timbre.
Quince minutos de retraso esperando en el andén. Seis años de esperas. Tres avisos y uno para sanción.
Tres años des del último te quiero. Cuarenta segundos des del último ¿qué hay para cenar?
Seis días sin hablarse. Ni en el recreo ni en el comedor. Jamás volverían a ser mejores amigas. Estaba escrito.
Y un día, los nuncas y los siempres se convocaron en huelga; y los enamorados se quedaron mudos; las amas de casa lloraron en silencio la pérdida; los infieles juraron por los quizás y los niños fueron felices por más.

El gato

El vecino del quinto se ha comprado un gato que maúlla canciones de amor.
Cuando lo oímos por primera vez, salimos todos los vecinos a la escalera a oir sus suaves maullidos entonando Ese hombre de Rocío Jurado o Toxicosmos de Los Planetas, sus canciones favoritas. El gato está encantado de mostrar su don al mundo y lo que más le gusta es el cante en público. ¡Es un gato buenísimo en los cánticos del amor!
Pero con la virtud del animal salieron todos los aprovechados de la escalera. Por las tardes, la china del primero, le enseña poemas de su país para que el gato nos de una noche temática; la portera del edificio le pone la COPE, a ratitos y a escondidas del vecino, para que el gato se instruya en la escuela del perdón y la remediación; al niño del segundo, al que le han comprado una flauta, ensaya con el pobre gato el Frêre Jaques; etc.
Y lo que va a pasar es que el gato se va a volver gilipollas, antes que afónico, y nos vamos a quedar sin gato. Y va a ser una pena.

He visto la luz


Voy a seguir con mi tono de los últimos días que no es de rencor, aunque lo parezca.
Es que me estoy autoconvenciendo para marcharme a Costa Rica a ver pajaritos.

Para ser salvado



- Lo que pasa es que tú necesitas ser salvada.
- ¿Ser salvada?- Primer pensamiento: para ser salvado primero uno ha de pecar. Sino, no vale.
Segundo. Wikipedia. Nadie se ha dignado a publicar el significado de "salvar". Tampoco el de "ser salvado".
Tercer. Google. La santa iglesia es la única que se prodiga por Google con mensajes aterradores sobre "ser salvado". ¿Qué hago? ¿Echo a correr?
Esto pasó hace dos años y hoy sigo sin saber qué significa ser salvado. La wikipedia sigue sin publicar nada al respecto. Tampoco Google.
Así que supongo que ser salvado debe ser una palabra barata para comprar en Adwords. Y estoy convencida que tendría un tráfico brutal.

(Los que os hayáis hecho ilusiones en que os preste a mi "salvador" siento comunicaros que ya tiene más tráfico del que puede soportar).